Guía
Preparar bien tu descenso
Un buen descenso se juega antes incluso de bajar al agua. Aquí tienes el desarrollo completo, paso a paso — es tanto una cuestión de rendimiento como de seguridad.
En esta guía
1. La ventilación en superficie
Flota relajado sobre tu boya, cara en el agua, y respira con calma con el vientre durante uno o dos minutos. Inspiraciones amplias, y sobre todo espiraciones largas y lentas: es la espiración la que hace bajar el ritmo cardíaco.
2. La última inspiración
Una sola gran inspiración cómoda: primero el vientre, luego el pecho, hasta cerca del 90 % de tu capacidad. No te llenes de aire — debes seguir flexible y relajado. El «packing» (carpa) no tiene lugar en la pesca: inútil y arriesgado.
3. El pato
Dóblate claramente por la cintura, tronco hacia el fondo, y luego levanta las piernas bien verticales fuera del agua. Su peso te impulsa hacia abajo sin esfuerzo. Una o dos aletadas firmes para lanzar el movimiento, y luego te deslizas.
Un pato mal hecho es energía desperdiciada desde el primer segundo — se entrena.
4. El descenso y la compensación
- Compensa pronto y a menudo (Frenzel), aproximadamente una vez por metro, antes de sentir la presión.
- Si un oído se bloquea: reduce la marcha o sube un poco. No fuerces nunca.
- Hacia los 8-12 m te vuelves negativo: deja de aletear y déjate caer, cuerpo relajado, brazos pegados al cuerpo. Es profundidad gratis.
5. En el fondo
Colócate, inmóvil y relajado, con el fusil listo. Cada movimiento inútil consume oxígeno. La calma es tu principal recurso — es exactamente lo que desarrollan las tablas de CO₂.
6. El ascenso
- Mantén la cabeza neutra, en el eje del cuerpo — mentón ligeramente metido, mirada hacia el fondo o al frente. No levantes la cabeza para mirar la superficie: la extensión de la nuca comprime las carótidas y reduce el flujo de sangre hacia el cerebro, lo que aumenta el riesgo de síncope justo cuando más expuesto estás. Además rompe tu perfil hidrodinámico y te cuesta energía.
- Aleteo regular y relajado, sin tirones.
- No espires durante el ascenso.
- Mantén un margen real: debes subir con reserva, no al límite.
- Si tienes que comprobar la superficie (tráfico de barcos), hazlo con un vistazo breve en los últimos metros, girando el cuerpo en vez de doblar la nuca.
7. La recuperación en superficie
Agárrate a tu boya y no te quites la máscara de inmediato. Encadena 3-4 «hook breaths»: inspira, retén un breve instante empujando ligeramente, y luego espira. Reoxigena el cerebro rápidamente.
Los primeros 15 segundos tras emerger son los más críticos: tu compañero debe mirarte durante ese tiempo, y no irse a bucear.
8. El intervalo entre dos inmersiones
Regla sencilla y sólida: recupera al menos el doble de la duración de tu inmersión, y más si estás cansado o si el agua está fría. Un descenso de un minuto impone por tanto al menos dos minutos en superficie.
Reducir los intervalos para «rentabilizar» la salida es una trampa clásica: la fatiga se acumula en silencio y el riesgo sube a lo largo del día.
Entrena lo que de verdad importa
Tiempo de fondo, recuperación entre inmersiones, compensación: Apnée Chasse construye tu programa en torno a estos tres ejes y lo adapta a tus salidas.
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